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Carta de Cuba, la escritura de la libertad |
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EL SILENCIO DE LOS CORDEROS
Reciente foto del dictador donde ya se aprecia su desmejorado aspecto...
Por J.R.García, Carta de Cuba Santiago de Cuba.- Los habitantes de la isla trabajan, caminan, se divierten, lloran, y critican al gobierno…en silencio. El silencio es un arma extratégica, locuaz, temible.Todos tienen miedo. El miedo es un síndrome que ataca desde la infancia a los cubanos. Cuando el pasado sábado una parte ínfima de la poblacón vio desmayarse al Comandante en Jefe – la mayoría de los isleños no ponen la televisión cuando habla "El Caballo" - , el run run de que "el hombre estaba frito" se corrió de boca en boca, de señal en señal, desde el parque Céspedes, en el centro de la ciudad, hasta el poblado de El Cobre, a trece kilómetros de Santiago. En el propio poblado donde radica la santísima Cachita cubana, decenas de creyentes desfilaron en horas tempranas del domingo para ponerle una vela a la Caridad de Cobre… en silencio, para que Dios y la santa escuchara el ruego : "Ajalá nos escuche y él ( "él" es dibujado con barba y todo…en silencio) se vaya para el infierno", nos comentó Isabela Fernández, una anciana de 76 años, que vive sola en la calle Rosario y llora todos los días a dos de sus cuatro hijos, fusilados por Fidel en 1962. En la capilla del Cobre ese domingo los corderos del Señor fueron a desahogar, en silencio, los dolores del castrismo. Raúl Mendoza, un pediatra del Hospital Infantil, señaló que "lo peor de todo no es el desmayo, sino que enfermo y medio loco, siga gobernando y sacrificándonos", argumentó el médico. "Lo puedes publicar, con mi nombre, ya estuve preso doce años y ahora vengo a rezar para ver si se produce el milagro". Para Juana Moreno Céspedes, el desmayo del "tipo" no es nuevo. "El se ha muerto como tres veces… pero el Diablo lo salva.Tiene un pacto con el Diablo", afirma Moreno, una negra que labora como conserje en la escuela primaria "Quintín Bandera". Manuel Quintanilla coloca su vela a los pies de la Vírgen y reza unos segundos. Sale llorando. "No le deseo el mal a nadie, pero "él" tiene que pagar, tiene que morir loco, solo, despreciado…", indica el obrero ferroviario, ahora retirado. La maestra Maricela Castro cuenta que el pasado lunes, al llegar al aula, "todos comentaban el desmayo, estaban como tirando a relajo el suceso… a mí aquello me dio miedo y los mande a callar", explicó la joven profesora de matemáticas de la escuela "Gabriela Mistral", del reparto José Martí, que milita en la Unión de Jóvenes Comunistas La noticia estremeció a la población. Los militantes del partido no salieron a defender al Comandante en Jefe, como en otras ocasiones. Total silencio. Aparentemente no había pasado nada. Era el principio del Fin...
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