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11 de noviembre de 2008
Paloma causa daños menores a los anticipados
Fotos de la prensa cubana La Habana.- Aunque causó estragos muy considerables, todas las informaciones indican que el huracán Paloma fue mucho menos cruento que lo anticipado. El meteoro, que penetró por el sureño municipio camagüeyano de Santa Cruz del Sur, tuvo efectos localizados a este municipio, y los de Najasa y Guáimaro. Sobre 1,200, 000 habitantes fueron evacuados, lo que evitó una tragedia de grandes proporciones debido a la marejada ciclónica, algo que ocurrió en esta zona en 1932. Las viviendas han sido las más perjudicadas, y muchas zonas quedaron sin electricidad. Dos municipios, Santa Cruz del Sur y Amancio Rodríguez, y 71 localidades, quedaron aislados debido al colapso de puentes o a daños a las carreteras. Hasta el momento, no se conoce de víctimas fatales. Sin embargo, el propio gobierno ha hecho notar que en el impacto del huracán tienen que tomarse en cuenta, además de los daños directos, los importantes gastos realizados en la evacuación y resguardo de las personas (transporte, alojamiento, elaboración de alimentos) y los ingresos dejados de percibir por sectores fundamentales como el turismo debido a la cancelación de vuelos y la interrupción de servicios. Esto confirma que la economía cubana sufre una grave crisis. No obstante todo lo anterior, resulta afortunado para el sufrido Pueblo cubano que los daños han sido mucho menores a los anticipados, ya que este huracán tenía el potencial real de causar daños catastróficos. Nota del editor web: Por considerarlo de interés a nuestros lectores, reproducimos noticia publicada hoy en "El País", de España. La nota confirma el frágil estado de la sociedad cubana, luego del paso de los huracanes este año.
Cuba se libra de PalomaLa tormenta se dirige ahora hacia la costa norte de la isla y se acercará a la Bahamas en las primeras horas del lunesMAURICIO VICENT - La Habana - 09/11/2008 Cuba se ha salvado milagrosamente del huracán Paloma. El peligroso ciclón, de categoría tres cuando el sábado entró a la isla por la costa sur de Camaguey, se ha convertido en una tormenta de baja intensidad a las pocas horas de azotar la región oriental del país. Pese a ello, ha provocado daños de consideración e inundaciones en poblaciones cercanas a la costa, sobre todo en la localidad de Santa Cruz del Sur, donde el mar ha penetrado más de un kilómetro y medio y ha destruido cientos de casas. El golpe es menor del esperado y limitado a unos pocos municipios, pero se suma a la catástrofe provocada hace dos meses por los ciclones Ike y Gustav, que dejaron perdidas valoradas en más de 8.600 millones de dólares, aproximadamente el 17 % del PIB de la isla. La llegada del huracán Paloma ha provocado el pánico en Cuba, cuando el país apenas comienza a recuperarse de la destrucción de los huracanes que arrasaron la isla en agosto y septiembre, que han puesto a la frágil economía cubana contra la pared. En diez días, 63.000 casas se derrumbaron totalmente, otras 380.000 sufrieron graves daños y unas 200.000 personas quedaron sin techo. La red de distribución eléctrica fue duramente golpeada, hasta el extremo que todavía hoy no se ha restablecido al 100 %. En la agricultura, la pérdida del 30 % de los cultivos se ha traducido en un grave desabastecimiento: la comercialización de vegetales y viandas cayó en un 80 % en septiembre. Al principio, las autoridades temieron que Paloma fuera la puntilla y devastara viviendas, infraestructuras y cosechas que resistieron el paso de Ike, o que se habían empezado a rehabilitar en las últimas semanas en la zona oriental. Sólo en Camagüey, Ike destruyó en septiembre 10.000 viviendas y afecto en diverso grado a otras 100.000, cerca del 40 % del fondo habitacional de la provincia. En muchos lugares todavía la ayuda del Gobierno no ha llegado, o no ha llegado a todos, y miles de personas siguen albergadas en instalaciones provisionales. Las necesidades son inmensas en todo el país y los recursos muy limitados. Tres potentes huracanes en poco más de dos meses hubiera sido demasiado. Felizmente, Paloma no ha sido otro ciclón devastador a escala nacional, como se temía, aunque en el sur de Camaguey si ha provocado importantes daños. Donde más, en el poblado de pescadores de Santa Cruz del Sur, donde ha impactado de lleno el ojo del huracán el sábado por la noche y se tragó cientos de viviendas, inundando amplias zonas y provocando grandes pérdidas. Hace justamente 76 años, el 9 de noviembre de 1932, este pueblo desapareció del mapa tras el paso de un huracán de categoría cinco, la máxima en la escala Saffir-Simpson. Murieron 3.000 personas, en la peor tragedia registrada en Cuba en este tipo de catástrofes. El oriente de Cuba se ha salvado esta vez de la pesadilla de otro Ike gracias a las condiciones meteorológicas, y específicamente a la llegada de un frente frío que ha desintegrado el ciclón a las pocas horas de tocar tierra. De cualquier modo, la defensa civil cubana ha vuelto a funcionar con eficiencia y ha evacuado a cientos de miles de personas, que ayer comenzaron a regresar a sus hogares. Por delante queda ahora un duro invierno. La escasez, y las verdaderas consecuencias de Ike y Gustav, recién comienzan.
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